Cigarrillo y embarazo
Todos los bebés necesitan comenzar la vida sin cigarrillos

Comenzar la vida sin estar rodeado por el tabaco es una de las mejores formas de proteger la salud, el desarrollo, el bienestar y la supervivencia del niño, tanto durante el embarazo como en el resto de la infancia

El humo del cigarrillo tiene más de cuatro mil componentes químicos dañinos para el cuerpo, los cuales se desplazan por la sangre de los fumadores. Durante el embarazo, estos elementos atraviesan la placenta y alcanzan cada una de las células del vulnerable organismo del bebé. El daño es muy difícil de observar debido a que ocurre a nivel celular y no es visible ni con nuestros ojos ni con ecografías.
El cigarrillo puede interferir con el funcionamiento normal de la placenta. Disminuye hasta en un 38% la cantidad de sangre que pasa a través de ella. El feto, por consiguiente, se ve privado de nutrientes y de oxígeno.
La nicotina complica especialmente el desarrollo del sistema nervioso central. El resultado puede ser la pérdida y/o el daño de las células cerebrales. A pesar de que el consumo sea bajo, el bebé siempre acumula niveles de nicotina mayores que su propia madre.

Efecto “dosis”
Este efecto describe el vínculo que existe entre la exposición a una sustancia y el riesgo de padecer un trastorno. Cuanto más expuesto esté un bebé al cigarrillo durante el embarazo y después de nacer, mayor es el peligro. Ante una menor exposición, menor será también el riesgo. Lo mejor, sin duda, es no fumar en absoluto. Sin embargo, cuando los padres reducen su consumo sin abandonarlo, disminuyen las posibilidades de que el chico se enferme.


Consecuencias posibles en los hijos de madres fumadoras

Durante el embarazo:
• Ruptura prematura de membranas
• Aborto espontáneo
• Parto prematuro
• Muerte inexplicable del feto durante el tercer trimestre

Al nacer:
• Recién nacido con peso menor a los 2.500 gramos
• Malformaciones, como por ejemplo labio leporino y paladar ojival
• Signos de estrés y abstinencia
• Mayores niveles de excitación e hipertonía
• Necesidad de ruidos más fuertes para despertarlos

Durante la lactancia:
• Disminución de la bajada de la leche
• Reducción en la cantidad de leche
• Disminución en la concentración grasa en la leche
• Retraso en el crecimiento del bebé
• Abandono precoz de la lactancia
• Incidencia triple del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante

Hasta los dos años:
• Deterioro de la frágil vía aérea de los niños
• Daños en la boca, la nariz, los oídos, la garganta y los pulmones
• Mayor incidencia de catarros
• Otitis a repetición
• Bronquitis / Asma / Neumonía

En la segunda infancia:
• A los siete años, menor talla en comparación con los hijos de madres no fumadoras
• Pobre rendimiento escolar
• Problemas de comportamiento
• Mayor incidencia de leucemia, cáncer de riñón y cáncer de los ganglios.

Medidas a tomar por los padres:
• No fumar durante el embarazo y no dejar expuesta a la madre al humo del cigarrillo
• No fumar mientras se está amamantando
• Ambos padres, luego del nacimiento, deben tratar de abandonar el cigarrillo
• En caso de que alguno continúe con este hábito, tienen que fumar solamente en el exterior de la casa
• No permitir a nadie fumar cerca del niño

A modo de conclusión:
Disminuir o dejar de fumar durante el embarazo brinda una mayor protección puesto que el bebé recibe sangre más oxigenada, las células tienen más posibilidades de un desarrollo normal, el peso de nacimiento del niño será adecuado y habrá mayor éxito en la lactancia.

CONSULTE SIEMPRE A SU MEDICO

EL Milagro



Se sabe que la madre que fuma aumenta el riesgo del Síndroem de Muerte Súbita de su futuro bebé. Sin embargo hace 50 o 60 años se usaba la imagen de un chiquilin para decir que su papá elegía Malboro porque siempre prefería lo mejor